Entradas

Intercambio

Mis pertenencias están en el cielo, en el cofre de tierra seca adornado de pisadas, en el saludo obrero de un desapasionado. Allá en lo alto, lo sideral de la nada confunde las voces con el libidinal maullido de los gatos de la luna, y en algún voraz vacío que me conforta en voraces dentelladas padece de autopsia una mano franca. Acá mas abajo y mas mundano, en la tangibilidad terrenal, he renunciado a todo porque todo me ha renunciado. El abrazo fraterno con sus condiciones el beso amoroso con lascivas promesas la sonrisa agradable en busca de tiempo La contraprestación reciproca de los perdedores el intercambio de angustias de los felices, el cementerio de las ternuras del antihedonista. Dónde queda la dirección de aquel ser que no somos. fuera del tener, del dar o del hacer. postergamos nuestra existencia arrodillados ante el miedo, ese miedo bautista de valentías, refugiados en la espera en la búsqueda de ese desconocido cobarde -tan cobarde co...

Despertar

El silencio de sus labios fisura las palabras, es un grito mental que oscila y se expande destrozando cristales por donde camina. Como una mesías que deambula errante y descalza sobre un mar de trozos de vidrio dejando una estela de sangre por donde le llevan los pasos. Atraviesa los seres que se mueven como cardumen de peces, abdicadores de individual conciencia que no combina ni calza con sus miserables y egoístas instintos de conservación colectiva, no perciben las saetas de su andar galano, evitan contacto mirando al suelo los mas valientes apuntan sus parpados al cielo como buscando un agujero en la grisácea nube que les permita reconocer el celeste Cómodos, caminan sobre asfalto, sordos, no oyen el grito, fuertes, siguen con sus espaldas acribilladas por cristales rotos que caen como cascada No lo notan, no lo saben. no son dueños de su dolor, ignorantes de su angustia, incapaces de curar sus heridas pues no conocen su carne a pesar de haber sido...

Negro Mester

La Turbo Caño en la Isla Tortuga! https://www.facebook.com/video/embed?video_id=10201281353016233

Oficio de Instrumento

Aquel poema aquellos versos lascivos que hacen el amor a la muerte la muerte libidinosa que violenta mi alma rasgada y que duele en la retina ni por venganza ni por existencia resentida ni por su sed ni hambre de cuerpo ajeno me dañan por mi ausencia me lloran por la invisibilidad de mi carne en ellos Seré yo mas que un objeto transitivo seré yo mas que una transición objetiva el proceso se funde con mis nervios se yuxtapone al ser que siendo no es no tengo oficio se instrumento.

Motel

El sabor a licor barato con cubos de  arsénico flotado en copas de poliuretano un maní de cena la luz es solo una opaca quimera en el motel los desherados de amor. La radio tartamuda ladra poesía barata sabanas con  agujeros -acribilladas con gotas- manchadas de amor pasajero. En el suelo se dibujan con tiza las siluetas de los muertos de ayer billetes mugrosos  son los piropos como cartas del des corazón En un farol de vidrio rojo donde enjaulamos el sol  se iluminan los pasos de los huesos mas pobres, de las carnes satisfacidas  de los mendigantes de amor Se confunden los besos con restos  de un ajeno sudor dos ratas luchando por las migas de pan. Las calles vacías son un sendero amarillo padecientes de brujas, pintados de sombra son el hogar de las noches -hogar dulce hogar- de los mendigantes de amor

Nervus Dediticius

Mis nervios  están extintos  como palomas migratorias en su lugar han crecido robles caídos       temblorosos como el río              que pierde su dulce celibato                      para caer en el pecado de la sal. Una explosión de arañas que tejen sus trapos                  oxidan                      mis nervios                         desgreñados adheridos a los barrotes que trituran la carne cada vez que arremeto. Como gato enjaulado persigo ratones con la mirada,              desesperado.                      Escupiendo       la naturaleza  de lo artificia...

Palabras

Escribir las palabras siempre fue un castigo leerlas redime y arremete la garganta hasta que se derriten las pupilas llorando la saliva En su alfabeto  todo era sinónimo de angustia, la enciclopedia del dolor. Me sumerjo en los conceptos y las perdono mil veces y las odio mil más... Es su juego,  son las reglas del que sufre, del que juega, de quien transgrede compasiones, donde no hay derrotas ni ganadores. Son las palabras como hachas que parten los sesos se desayunan el pensamiento, asfixian el instinto, manosean las emociones las degeneran en sentimientos y nos abandonan con ellos, en ese segundo, ese solitario segundo  que demoran, cuando la mandíbula las despide y da la bienvenida a la que sigue. Malditas palabras que reemplazan la mirada, malditas palabras  que sustituyen la carne... Malditas esclavas de la ausencia, palabras puercas,  arquit...